EL IAVFP RESPONDE
ACLARACIONES ANTE DUDAS, CRITICAS Y PERCEPCIONES SOCIALES
Como cualquier movimiento social emergente, recibimos todo tipo de comentarios:
algunos desde el desconocimiento, otros desde la crítica, otros desde experiencias personales que requieren una explicación mas profunda.
En esta sección recogemos algunos de ellos - siempre de forma respetuosa - y damos nuestra respuesta institucional, con el fin de aportar contexto, rigor psicológico y comprensión a un problema que afecta a miles de familias.
¿CONTROL HACIA LOS HIJOS O HIJAS?
Desde la Asociación IAVFP queremos responder con respeto, pero también con claridad.
Juzgar a una madre sin conocer su historia es profundamente injusto, sobre todo cuando hablamos de mujeres que lo han dado absolutamente todo por sus hijos.
Muchas veces el conflicto no nace de "controlar", como se suele simplificar, sino de algo mucho más básico:
- Una madre expresa preocupación.
- Da una opinión sobre una amistad que sabe que le perjudica, sobre una pareja que ve que le destruye, o simplemente muestra decepción por una conducta que hace daño.
Es decir, cumple su rol maternal, el de velar por el bienestar de su hijo.
El problema es que hoy vemos en muchos jóvenes una susceptibilidad extrema, poca tolerancia a la frustración y escasa madurez emocional.
En vez de hablarlo, de escucharlo, de gestionarlo como adultos, reaccionan de forma desproporcionada:
- Cortan la relación,
- Bloquean,
- Castigan emocionalmente,
- Desaparecen sin medir el daño que provocan.
Y lo hacen porque saben algo que juega en contra de las madres:
el amor incondicional.
Saben que su madre siempre estará ahí, que siempre perdona, que siempre espera. Y desde esa seguridad, algunos hijos tratan a su madre como si fuera prescindible, como si su dolor no contara, como si no mereciera la más mínima responsabilidad afectiva
Esto no es "la parte del hijo". Esto es violencia emocional normalizada hacia las madres que se han dejado la vida por sus hijos.
Estamos viendo cientos de casos en los que:
- La madre sostuvo sola la familia.
- Dio apoyo económico, emocional, físico y moral durante años.
- Se sacrificó en todos los sentidos.
Y, sin embargo, basta un límite, un "ya no puedo darte más dinero", una opinión o una preocupación, para que el hijo rompa el vínculo sin remordimiento alguno.
Eso no es madurez.
Eso no es independencia.
Eso no es salud emocional.
Eso es un patrón creciente de falta de responsabilidad afectiva y de una idea distorsionada del amor: "Si no haces lo que quiero, desaparezco y te castigo a ti con mi silencio"
CONTACTO CERO
1 - La mayoría de las veces Sí es VIOLENCIA filio-parental.
¿Cuándo el contacto cero Sí puede considerarse violencia filio-parental? Cuando cumple estas condiciones:
- Es unilateral, brusco y sin justificación real. No hay diálogo, no hay explicación, no hay búsqueda previa de soluciones. Simplemente se corta todo, de la noche a la mañana.
- Se mantiene en el tiempo como un castigo. Entonces estamos ante violencia psicológica.
- Se niegan derechos básicos de información. No dejar que la madre sepa si el hijo está vivo, si está bien, si necesita algo, si hay nietos, es una forma de daño emocional aún más profundo.
- Se prolonga durante años sin causa clínica. Cuando pasan meses o años sin ningún contacto, bloqueo absoluto y sin que exista un motivo grave donde ha sido imposible la colaboración del progenitor para salvar el vínculo y haya un maltrato real, peligro de vida o abuso consciente, se considera una dinámica disfuncional y dañina.
- La intención es anular o borrar al progenitor. Ignorar, desaparecer, tratar como si no existiera: esto es violencia silenciosa, pero devastadora.
2 - El contacto cero no es solo "no hablar". También es :
- Romper un vínculo esencial,
- Destruir la figura de referencia emocional, negar a una persona el derecho de saber cómo está su propio hijo, invalidar décadas de amor, cuidados y sacrificios,
- Generar un duelo sin cuerpo, sin explicación y sin cierre.
Todo esto, sostenido en el tiempo, es trauma. Y cuando lo provoca un hijo hacia un padre o madre, entra dentro del paraguas de violencia filio-parental.
3 - Cuando NO se considera violencia:
Para ser justos, también hay casos en los que el contacto cero sí puede ser una medida de protección, pero siempre son casos muy aislados:
- Cuando hay maltrato comprobado y consciente.
- Cuando hay violencia grave continuada.
- Cuando un profesional lo recomienda temporalmente en un proceso terapéutico hablándolo con ambas partes y estando de acuerdo todos.
Pero estos casos representan una parte pequeña.
La mayoría de los contactos cero actuales son por modas, influencias de redes, etiquetas simplistas, influencias de terceros, falta de madurez, irresponsabilidad, egocentrismo, consecuencia de proyectar las propias heridas emocionales en el cuidador, e intereses personales entre otros casos.
4 - ¿Qué pasa cuando es injustificado?
Para una madre o un padre, el contacto cero injustificado es:
- Abandono emocional
- Maltrato psicológico
- Ruptura traumática del apego castigo desproporcionado
- Humillación
- Anulación como figura parental
Y todo esto es violencia, aunque se haga en silencio.